lunes, 9 de febrero de 2015

Te voy a cortar la verga

Ella me dijo que me fuera a la mierda. Y yo lo hice pasando por un tubo mental de materia fecal y hiervas para la artritis. El último pecado que cometí, viajando por ese fragante agujero, por cierto, fue emborracharme, salir a bailar y hablar más de la cuenta en la madrugada. Eres un hijo de las mil putas, me gritaba, mientras la saliva, con la que antes me había amado, le salía a chorros por la boca. Te van a cortar el pico, la verga, me gritó. Entonces yo llegué al final del recorrido. Mi ropa estaba mojada y manchada de mierda y arrodillarme y orar no fue suficiente. Belga Corta Verga, decía una canción. Más bien un grupo. Mi cuerpo empezó a tiritar y segundo a segundo fui normalizando mi presión arterial. Y Jesucrito Allín también estaba ahí. Yo lo vi parado en una esquina. Estaba desnudo, transpirando alcohol y lsd. Te voy a cortar la verga, recordaba su voz escupiendo rabia, mientras, otra verga cepillaba mi cabeza, con ruido, estridencia y mal humor.


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